Tratamiento de alcoholismo en la mujer
Posted by admin on 16 Aug 2010 | Tagged as: Articulos
“La totalidad de la vida se forma en la niñez, en una época donde no se tiene ni lenguaje, ni conceptos suficientes. Si se sigue creciendo en este sentido, se crecerá con un mundo interno que nunca se captará en palabras y por ende intocable por la crítica y menos por la crítica de la experiencia. Aquí no podemos hablar de un inconsciente reprimido, sino de algo no entendido algo escapado del entendimiento”. (Alfred Adler).
Ser mujer y padecer una enfermedad como el alcoholismo puede otorgarle al rol ´femenino una desventaja social, ese rol que se tiene cumplir solo por ser mujer: ser femenina, ser madre, ser trabajadora, cumplir cada quien su deber, según su propio espacio, su temporalidad incluyendo el desarrollo a través del tiempo y el envejecimiento a tan temprana edad. Edad que de un momento a otro agotará sus fuerzas, fuerzas que tenían temple y lucha para sostener todo lo posible y a veces lo imposible.
Cuando el cansancio y la lucha desde el sentir interno no pueden con las demandas y entonces las demandas son una agonía, el alcohol se transformó en un amigo, compañero y amante silencioso que lentamente fue durmiendo los dolores y sufrimientos que a lo largo de la vida fueron acumulándose hasta ya no poder más.
El pedir ayuda y por qué hacerlo.
El deterioro es lento y el compromiso afectivo con el alcohol impide que se pueda dimensionar el daño en lo personal. Inclusive es importante entender como la mujer que está bebiendo responsabiliza a todo su entorno del daño que le genera. Se producen manifestaciones de alteraciones en las funciones neuroquímicas del cerebro y alteraciones funcionales de éste. La evidencia de estas son visibles a través de la disminución del autocontrol, pérdida de la capacidad de inhibir impulsos, estados bruscos de cambios de ánimo y tristeza profunda que lleva a un estado depresivo que se manifiesta como un síntoma clínico del alcoholismo. Todas estas son razones demás para tener conductas de riesgo, en muchas oportunidades esta enfermedad muestra manifestaciones tan complejas como mentir, ocultar, postergar, engañar, manipular y un permanente justificar inventando instancias para privilegiar el consumo.
¡Qué enfermedad!, que llega a ser protegida por el enfermo.
Es curioso que en el alcoholismo femenino, a diferencia de otras enfermedades que generan dolores y problemas emocionales, no se busque ayuda para el alivio.
Pero en la enfermedad del alcoholismo está el silencio como si el alcohol fuese el mejor remedio para esta enfermedad. Enfermedad que va agravando los síntomas que todos ven menos el enfermo. ¿Qué nos dice esto?, que es una enfermedad que impide ver su propio dolor y sus síntomas.
Silenciosamente avanza y va causando una disfunción aguda y crónica en el cerebro, con serios trastornos al sistema nerviosos central, que se expresan en pérdida de memoria y agilidad mental donde se sobreponen solo estados emocionales de placer y displacer, en este devastador silencio no se escucha la enfermedad, hay deterioro físico, envejecimiento rápido de la piel y órganos afectados como el hígado.
Desde un punto afectivo las manifestaciones de irritabilidad, descontento permanente e infelicidad están ahí en silencio y manifiestas en búsqueda de la instancia solitaria para tranquilizar el dolor que no tiene lenguaje, pero asfixia. El dolor está dado por aquello que habita en la o las limitaciones que cada uno silenciosamente desarrolló, es así como las explicaciones del estado de euforia es tan solo una sustancia llamada acetaldehído altamente tóxica que resulta de la oxidación primaria del alcohol y que es oxidada en el hígado por la aldehído deshidrogenasa, que sería el agente responsable del estado supuesto de euforia o bien estar al provocar una activación de los sistemas catecolaminérgicos. Producida en el hígado ingresa al torrente sanguíneo liberando catecolaminas, lo que potencia el llamado “bien estar” y su declinación establece el juego del llamado ahora “mal estar”.
El abuso de alcohol modifica la conducta humana en su más amplio espectro funcional, esto significa; coordinación motora, cognitiva, afectiva y perceptual manifestándose en depresión de la activación cerebral responsable de los mecanismos más elevados de la especie humana como los lóbulos frontales del cortex cerebral, donde habitan las funciones más complejas de la regulación del ser.
La complejidad no está en la falta de voluntad sino en la dificultad de lograr mecanismos para la autorregulación.
El proceso permanente de aprendizaje en un proceso de sanación es fundamental y se engloba dentro del llamado “proceso andragógico”. Se entiende como aprendizaje en el transcurso de la vida, es entendido como un proceso, nunca acabado, que en sus múltiples entramados de experiencias co-construye un proceso cognitivo que nos abre las puertas a un espacio de permanente relación, comprensión y entendimiento con aquello que hemos dado por absoluto y determinante en nuestras creencias. Es un proceso de sanación que involucra la apertura a una construcción, reconstrucción y deconstrucción, de lo por siempre creído.
Desarmar una enfermedad arraigada en la experiencia de vida es aprender a aprender, aprender a reaprender, aprender a desaprender, por sobre todo un camino que debe ser hecho con independencia y autonomía, para dar espacio a un ser en el mundo llamado mujer que tendrá sentido y significado desde un saber amar el estar presente y elegir continuamente, se verá en la necesidad de tomar decisiones, de elegir entre distintas alternativas aceptando la autogeneración de sus acciones.
El entrenamiento inicial durante el proceso de desintoxicación es la auto-observación, esto tiene que ver con la supervisión sistemática de su propia actuación; la autoevaluación implica la comparación con un criterio previo determinado de aquello que le sucede y la verbalización desde un comparar y mirarse.
Así en el proceso de terapia será acompañada y guiada al inicio en la de toma de decisiones en el qué y cómo elegir entre distintas alternativas, desarrollando el potencial de autogeneración de acciones y nuevas emociones, manejando sus afectos y en proceso permanente de sus sentimientos.
An. Diana Kushner Lanis

